Pruebas equivalen a amor.
Mi Dios reina.
¿Queremos nosotros competir? Las cosas más elevadas siempre están cercadas por las cosas más difíciles, y nosotros también encontraremos montañas, bosques y carrozas de hierro. La opresión, es el precio que hay que pagar por la coronación. Los arcos del triunfo no están siempre tejidos con capullos de rosas y cordones de seda, sino con señales sangrientas. Las mismas opresiones que hoy estás soportando en tu vida, te han sido enviadas por el Maestro, con el objeto de habilitarte para ganar tu corona.
No esperes a ninguna situación ideal, dificultad romántica o salida lejana; sino levántate y enfréntate con las circunstancias actuales que la providencia de Dios ha colocado hoy a tu alrededor. Tu corona de gloria permanece escondida en el mismísimo corazón de éstas cosas de esas aflicciones y pruebas que te están oprimiendo en ésta misma hora, semana y mes de tu vida. Las cosas peores, no son aquellas que el mundo conoce. En lo profundo de lo secreto de tu alma, hay una prueba pequeña, desconocida, e invisible excepto para Jesús, que tú no te atreverías a mencionar y que te cuesta más trabajo soportarla que el martirio. Allí, mi amado, está tu corona. Que Díos te ayude a vencer para que al fin puedas ganar la corona.
Manantiales en el desierto.
Comentarios
Publicar un comentario