No importa como vaya el día, irá mejor.

 Temprano en la mañana mi padre me preguntó cómo estaba el cielo,un sol radiante dije.

Somos dados a mirar nuestras circunstancias,si hace buen sol creemos que el día será bueno, más luego de tanta humedad.

Tenemos en nuestra memoria días soleados que fueron desastrosos y días de lluvia dónde experimentamos muchas cosas buenas.

Tenemos que aprender que no importa el tiempo,las personas que nos rodean,lo que no tenemos,lo que queremos alcanzar.

Cada día es un regalo de Dios y como tal debemos vivirlo.

Cada día su misericordia se renueva y para este día sean cuál sean tus circunstancias, Él tiene la ración de amor,fuerza y paz que necesitas.

Recibe esa porción,es tuya,tiene tu nombre y nadie te la puede arrebatar .

Bendiciones.

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