Atrévete a probar lo grande que es Dios.
Nuestras oraciones son las oportunidades de Dios.
¿Estás afligido? La oración puede hacer que la aflicción te sea agradable y te fortalezca. ¿Estás alegre? La oración puede añadir a tu gozo cierto perfume celestial. ¿Te encuentras en gran peligro a causa de enemigos interiores y exteriores?
La oración puede colocar a tu diestra un ángel, cuyo toque puede desmenuzar una piedra de molino en polvo más fino que la harina que muele, y cuya ojeada puede derrotar un ejército.
¿Qué hará la oración de tí? Mi respuesta es: Todo lo que Dios pueda hacer por tí. "Pide y te daré por herencia las naciones".
Tomado y editado de "Manantiales en el desierto."
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