Tú nunca estarás más solo.
Una meditación
¡Practica alma mía, el estar a sólas con Cristo! Está escrito que cuando ellos estaban sólos, El explicó todas las cosas a sus discípulos. No dudes del dicho; es cierto en tu experiencia. Si quieres comprenderte a tí mismo, dí a la multitud que se marche. Déjales que se marchen uno a uno, hasta que te quedes sólo con Jesús. ¿Te has imaginado a tí mismo como la única criatura que ha quedado en estos mundos?
En tal universo, tu único pensamiento debiera ser "¡ Dios y yo, Dios y yo!" El está muy cerca de ti, tan cerca como si en espacios infinitos no palpitase ningún otro corazón excepto el Suyo y el tuyo. ¡Alma mía, practica esa soledad! i Practica la expulsión de la multitud! ¡Practica la tranquilidad de tu propio corazón! i Practica el refrenamiento solemne, Dios y yo! ¡Dios y yo! No permitas que nadie se interponga entre tí y tu ángel combatiente. Cuando te encuentres a Jesús a solas entonces serás condenado y perdonado.
George Matheson.
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