Esculpida en las palmas de tus manos

 ¡Oh cuánto nos ama el Señor!

Un día como hoy donde se asoman como grises nubes tantas y tantas interrogantes,donde hay tantas cosas que no entiendo por lo absurdas que a mí vista puedan verse,camino imaginariamente aquella colina,rodeada de mangales y expongo ante mi Padre mi causa.

No obtengo respuestas inmediatas,no escucho su voz audible,pero si hay un susurro muy dentro de mi que dice " delante de mi están siempre tus muros,en las palmas de mis manos te tengo esculpida,yo no me olvidaré de ti"

La sola certidumbre de esa promesa me anima a seguir caminando,en un sendero que no sé hasta dónde llega,pero de algo estoy segura,aquel que me prometió que defenderá mi pleito, y de honra seré vestida ,va a mi lado,va conmigo.

Nada hay entonces que temer.

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