Es tuya la victoria.
Hay momentos cruciales en nuestra vida, momentos que por su seriedad nos roban las palabras,nos quitan el aliento,humedecen nuestros ojos y por decirlo de alguna manera estrujan nuestro corazón.
Hay momentos donde vemos el sol de color pardo y a la luna con incrustaciones similares a gotas de sangre.
Son cruciales esos tiempos donde también por la avalancha de sinsabores nuestra visión se torna borrosa.
Admiro a Job,pudiera decir jocosamente " me quito el sombrero ante este hombre de Dios" cuando luego de perder en orden consecutivo sus criados,todas sus posesiones hasta llegar a lo que en este mundo es una de las cosas más sagradas para un hombre " sus hijos",pudo decir con el corazón desgarrado :Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.
En esos momentos se encontraba el Salmista cuando expreso" Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro?
No necesitó que nadie respondiera su interrogante porque él conocía a quién pertenecía y quién peleaba sus batallas.
Acto seguido él mismo confesó: Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.
Danos hoy Señor esa fe, la certeza genuina de que veremos lo que esperamos y una firme convicción de que aunque el panorama a vista humana se vislumbra lúgubre,hay un mundo espiritual que no vemos y en dicho mundo están sonando los panderos por la victoria que no hemos obtenido aquí y ahora,pero ya es nuestra,se nos ha concedido.
Te amamos Jesús.
Comentarios
Publicar un comentario